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El Infanta María Teresa y sus hermanos de acero
⚓Tres cruceros, una reina y un imperio en declive⚓
Ciencia y tecnologíaHistoria
Sobre este punto
Bilbao, 30 de agosto de 1890. La ría del Nervión vibra con música, vítores y más de 50.000 personas expectantes. En los Astilleros del Nervión, el Infanta María Teresa, un crucero acorazado de 110 metros y casi 7.000 toneladas, se desliza al agua ante la mirada de la reina regente María Cristina. Aquella botadura, más que un acto naval, fue una declaración de ambición industrial y orgullo vizcaíno. No estaba solo: pronto le seguirían sus gemelos, el Vizcaya y el Almirante Oquendo, formando un trío de acero que simbolizaba la modernidad y los sueños de una España en busca de gloria naval.
⚓Tres titanes nacidos en la ría
El Infanta María Teresa fue el primero de tres cruceros acorazados construidos en los Astilleros del Nervión, una proeza para la industria vasca. Con blindaje de 305 mm y cañones Hontoria de 280 mm, era el orgullo tecnológico español. Sus gemelos compartían diseño y espíritu: el Vizcaya destacaba por su velocidad (20 nudos) y el Oquendo por su resistencia. La reina regente, tras la muerte de Alfonso XII, se convirtió en la figura que bendijo este símbolo del resurgir naval. Aquel día, además, Bilbao estrenaba la estatua de Don Diego López de Haro, convirtiendo la jornada en un hito patriótico y festivo.
⭐De la gloria a Santiago de Cuba
En 1898, el destino llevó a los tres cruceros a la Guerra Hispano-Estadounidense. Bajo el mando del almirante Pascual Cervera, el Infanta María Teresa, como buque insignia, lideró la escuadra española en la batalla de Santiago de Cuba. Frente a una Armada estadounidense superior, los tres lucharon con coraje desesperado. El Infanta María Teresa recibió el primer fuego enemigo, encallando en llamas para salvar a su tripulación. Vizcaya y Oquendo, igualmente devastados, corrieron la misma suerte. Aquel 3 de julio marcó el Desastre del 98, el ocaso de un imperio y el fin de los titanes nacidos en la ría.
🔥Final y legado
Los restos del Infanta María Teresa reposan en los arrecifes de Cat Island (Bahamas), mientras que los de sus gemelos permanecen en las costas cubanas. La reina María Cristina, que había presidido su nacimiento, fue testigo de cómo el destino se los cobraba apenas ocho años después.
🧐Curiosidades que merece recordar
🔹 Toque real: La reina regente lanzó al agua el Infanta María Teresa en 1890.
🔹 Trío pionero: Primeros cruceros acorazados construidos en España.
🔹 Fiesta multitudinaria: Más de 50.000 personas asistieron a la botadura.
🔹 Reliquias perdidas: Sus restos aún atraen a buzos e historiadores.
💡Cómo revivir esta historia en Bizkaia
🔹Museo Marítimo de Bilbao: maquetas y piezas de la era naval vasca.
🔹Ruta por la ría: desde Sestao y Barakaldo, escenarios de los antiguos astilleros.
🔹Visitas guiadas: tours con anécdotas sobre la construcción de estos colosos.
🔹Exposiciones temporales: eventos dedicados a la Guerra del 98.
Más de un siglo después, el Infanta María Teresa, el Vizcaya y el Almirante Oquendo siguen fascinando. No son solo barcos: fueron el reflejo de un país que quiso renacer en acero y de una Bizkaia que se atrevió a forjar gigantes para los mares del mundo.