Begirari IV

Begirari IV

Por Eduardo Chillida



Historia Arquitectura

Sobre este punto

Begirari IV (2003) es un enorme vigilante situado en las cercanías de la ría, próximo a la pasarela Pedro Arrupe. Esta escultura es obra de Eduardo Chillida (1924-2002), uno de los artistas vascos más destacados del siglo XX. Es una escultura realizada en acero denominado cortén, caracterizado porque en su oxidación superficial crea una película de óxido impermeable al agua y al vapor de agua que impide que la oxidación del acero prosiga hacia el interior de la pieza. El Acero Cor-ten tiene un alto contenido de cobre, cromo y níquel que hace que adquiera un color rojizo anaranjado característico. Este color varía de tonalidad según la oxidación del producto sea fuerte o débil. La escultura tiene el aspecto de un tótem. De cerca de 8 metros de altura, la escultura va ensanchándose desde su base. En su parte superior presenta un hueco que se asemeja a un ojo. Eduardo Chillida realizó la pieza a sugerencia del arquitecto Arata Isozaki, con quien mantenía una buena relación personal, basada en la admiración mutua. Hasta su instalación definitiva estuvo expuesta en un parque de la ciudad británica de Yorkshire. Tras exponerse en el Homenaje a Chillida que tuvo lugar en el Museo Guggenheim Bilbao, Begirari IV pasó a su actual emplazamiento. Nacido en San Sebastián, Chillida inició los estudios de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid sin completar el ciclo formativo como arquitecto. Completó su formación, centrada en la escultura y el dibujo, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Su actividad como escultor comienza en torno a 1948, cuando se traslada a París. Sus primeras esculturas son obras figurativas. Al regresar definitivamente a San Sebastián, comienza a trabajar en Hernani en una fragua, donde el hierro introduce un cambio fundamental en su trayectoria. Inició un ciclo de esculturas no imitativas, aumentando paulatinamente su preocupación por la introducción de espacios abiertos. A lo largo de su vida, además de recoger infinidad de premios y condecoraciones, Chillida participó en centenares de exposiciones alrededor del mundo entero. Por ejemplo, la Bienal de Venecia (1958), el premio Carnegie (1965) o el Rembrandt (1975).

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Didicultad baja

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