Este sitio web utiliza cookies propias para mejorar nuestros servicios. Si continúas navegando, sin modificar la configuración, consideramos que aceptas su uso.
El verdugo de Bilbao: justicia, honor y exclusión social
⚖️ Verdugo en Bilbao, oficio maldito del siglo XVIII 🕰️
Historia
Sobre este punto
Calle Somera Bilbao es la puerta de entrada al Casco Viejo más auténtico: una calle curva, viva y llena de capas. Hoy se recorre entre pintxos, comercios y el ir y venir de las Siete Calles; pero en el siglo XVIII también fue escenario de la justicia cotidiana. Muy cerca estuvo la cárcel pública donde vivía el pregonero y ejecutor, el “verdugo” de la villa, imprescindible… y socialmente apartado. Pasearla es caminar entre memoria, mercado y vida local, sin perder el pulso del barrio.
📖 Un poco de historia:
▪️ Somera (Goienkale, “calle de arriba”) forma parte del núcleo original de Bilbao y de las Siete Calles, el Casco Viejo histórico donde nació la villa y donde aún se lee su trazado más antiguo.
▪️ En el Bilbao del siglo XVIII, el pregonero y ejecutor era un cargo municipal: anunciaba edictos y remates, y cumplía castigos corporales y ejecuciones ordenadas por la autoridad.
▪️ En 1743 se contrató a Juan Luis Fernández (forastero) como pregonero y ejecutor por cuatro años, buscando que no fuera vizcaíno para evitar la “deshonra” social ligada al oficio.
▪️ El puesto incluía vivienda en la cárcel pública de la calle Somera y un salario anual, pero también normas de segregación que convertían su día a día en una marginación casi reglamentada.
💥 Curiosidades:
▪️ El estigma era tan visible que el ejecutor debía llevar un distintivo: un sombrero negro con escaleras bordadas, una señal pública para que cualquiera lo reconociera al instante.
▪️ En el mercado no podía tocar los alimentos: tenía que señalarlos con una vara, como si el contacto “manchara” la compra. Un detalle que dice mucho de la época.
▪️ Aunque trabajaba para el Concejo, no podía compartir las comidas de hermandad con los oficiales: le daban dinero para comer aparte, en casa, como si la mesa también tuviera jerarquías.
▪️ El contrato intentaba frenar abusos típicos del cargo: nada de quedarse mercancía “por la cara” ni cobrar de más por pregones o por montar el cadalso. Aislamiento, sí; privilegios, no.
💡 Consejos:
▪️ Mejor hora para visitar Calle Somera Bilbao: por la mañana, cuando el Casco Viejo despierta y se ven fachadas, soportales y tiendas con calma; al mediodía sube el ambiente de pintxos.
▪️ Para fotos con encanto, busca la curva de la calle y encuadra hacia arriba: balcones, colores y luz rebotada entre edificios dan un “Bilbao” muy reconocible sin necesidad de filtros.
▪️ Haz la ruta completa por las Siete Calles: Somera + Artekale + Tendería y sigue hacia la zona de San Antón y La Ribera para entender cómo se conectaba la villa con el río.
▪️ Si te interesa la historia social, apúntate a una visita guiada del Casco Viejo centrada en vida cotidiana: gremios, justicia, muralla y comercio; así la calle se “lee” mejor.
▪️ Ve con calzado cómodo: el Casco Viejo es para caminar, pararte, curiosear escaparates y enlazar plazas y cantones sin prisa. El plan perfecto es perderse con intención.
▪️ Para una visita tranquila, evita el pico nocturno de poteo los fines de semana: Somera es divertida, sí, pero también cambia mucho según la hora y el día.
🧐 Sabías que...?:
▪️ Somera es considerada la primera de las Siete Calles y una de las vías con más de siete siglos de historia, un recordatorio vivo de los orígenes de Bilbao en su trama medieval.
▪️ La palabra “Somera” se relaciona con “cimera” y con la idea de “arriba”; en euskera se conoce como Goienkale, algo que encaja con su posición dentro del Casco Viejo.
▪️ La cárcel pública de Bilbao aparece citada en documentación histórica como un lugar temido y conocido por quienes pasaban por ella, señal de que no era precisamente un trámite agradable.
▪️ El rechazo al verdugo no era solo bilbaíno: en otras ciudades se documentan sepulturas apartadas para ejecutores, como si la exclusión siguiera incluso después de la muerte.
Somera es mucho más que una calle para poteo: es un paseo por el Bilbao medieval y por las historias incómodas que también construyen una ciudad. Recorre sus metros despacio, mira hacia