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Un poco de historia 2
Balneario real
ArquitecturaHistoriaLugar pintoresco
Sobre este punto
La construcción del balneario La Perla marcó un hito fundamental en la renovación de San Sebastián a principios del siglo XX. En una época en la que la ciudad veía amenazada su indiscutible primacía por la construcción del Palacio de la Magdalena en Santander en 1908, como residencia veraniega de Alfonso XII, La Perla se erigió como un símbolo de lujo y esparcimiento.
El diseño del nuevo edificio, conocido como la "Caseta Real de Baños y La Perla", del arquitecto Ramón Cortazar, incorporaba todas las comodidades necesarias para una experiencia de salud y diversión en esa época. Cabinas, salas de baile, restaurante, cafetería y amplios balcones desde donde se podía disfrutar de la bahía de La Concha, todo ello complementado por un paseo marítimo ensanchado por el ayuntamiento.
La historia continúa hasta nuestros días, con la transformación de La Perla en un moderno centro de talasoterapia y deportivo en 1995, combinando los beneficios del mar con programas de puesta en forma y restauración en un entorno inigualable.
A lo largo de su historia, el emblemático edificio ha resistido importantes embates del mar, lo que ha requerido renovaciones y rehabilitaciones en varias ocasiones. En octubre de 2008, tras una completa rehabilitación y ampliación debido a los efectos destructivos de un temporal, La Perla abrió sus puertas como uno de los principales centros urbanos de talasoterapia.
El complejo duplicó su superficie y fue equipado con modernas instalaciones y una amplia gama de técnicas de talasoterapia y tratamientos, consolidándose como un destino de bienestar y relajación de primer nivel.