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Presentación: El barco azul, entre la noche y el día.
Itsasmuseum Bilbao
2/3/2023 20:00:00
Educación, formación y crecimientoArte, cultura y humanidades
Sobre este evento
Lo real y lo soñado se confunden a menudo en la obra de Mari Puri Herrero, como en este conjunto formado por dos cuadros muy similares pero de diferentes dimensiones y pintados sobre soportes también distintos: lienzo en el caso del más grande y tablero en el del más pequeño. Ambos comparten motivo: una escena sin presencia humana alguna en la que un barco pintado en una envolvente tonalidad azul, casi ultramar, navega solitario entre nubes y bruma. Los dos están ejecutados con la pincelada suelta y abierta característica de las obras de madurez de la autora, que trabaja aquí con gran libertad expresiva. La imagen del barco alude al transcurrir del tiempo y, si se miran con atención los dos cuadros, puede observarse que cada escena representa un momento distinto en el navegar de la embarcación: en el de menor tamaño la nube está algo adelantada al barco; en el otro, este ha comenzado a dejarla atrás. Obra singular de una artista que ha entendido el ejercicio de la pintura como un viaje rico en sugerencias, El barco azul forma parte de un grupo de cuadros realizados entre 1985 y 1986 en torno a la representación del día y la noche, expresados a través de atmósferas de color. El barco azul surge de su intuición de que “la noche tiene algo del día, y el día algo de la noche”. En este sentido, las dos obras que nos ocupan comparten el color rosa terroso de la primera luz de la mañana.
Pintora y grabadora, Mari Puri Herrero pertenece a una generación de artistas vascos cuyo trabajo se afianzó en la década de 1970 y osciló entre dos polos (la abstracción y la representación) que hasta entonces parecían dos formas irreconciliables de entender la pintura. Inició su trayectoria artística a comienzos de la década de 1960, tras estudiar dibujo y pintura en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y en el Museo del Prado. Después, viajó a Ámsterdam becada por la Diputación de Bizkaia y el gobierno holandés, una estancia decisiva en su formación que le permitió ampliar sus conocimientos de pintura y grabado, viajar por Europa y conocer la obra del pintor James Ensor, que tendría gran importancia en su trayectoria. Entre 1969 y 1971 residió también en París.
Su trabajo ha sido expuesto regularmente en el País Vasco o Madrid en incontables exposiciones individuales y colectivas, en las que se ha presentado indistintamente como pintora o como grabadora. Su obra gráfica, muy apreciada desde temprano, fue
objeto de una catalogación razonada en 1982. En 1992 lo fueron los dibujos que había realizado hasta esa fecha. A punto de cumplir 80 años, continúa en activo.